El pasado 23 de junio, las petroleras estatales Pemex (México) y Petrobras (Brasil) firmaron un acuerdo para impulsar la exploración y producción conjunta de hidrocarburos en aguas profundas y ultraprofundas del Golfo de México. Ante este anuncio, diversas organizaciones ambientalistas, entre ellas el CEMDA, Greenpeace México y Oceana, emitieron una alerta sobre los graves riesgos ambientales y sociales de la alianza, señalando que operar a miles de metros bajo el mar incrementa la posibilidad de desastres ecológicos de largo plazo. Las agrupaciones criticaron que el gobierno mexicano apueste por profundizar la dependencia de los combustibles fósiles en lugar de acelerar una transición energética justa, lo que contradice los compromisos climáticos del país y agrava la crisis global. El reclamo enfatiza que el Golfo de México es una región vital que alberga a más de 15 mil especies marinas y sostiene pesquerías clave que sirven de sustento para cientos de comunidades costeras. Las organizaciones recordaron que la zona ya enfrenta un serio deterioro, ejemplificado en un reciente y catastrófico derrame de hidrocarburos ocurrido en febrero, el cual afectó 1,168 kilómetros de litoral y fue minimizado por las autoridades. Por todo esto, los defensores del medio ambiente exigen frenar la expansión petrolera en la zona, insistiendo en que el Golfo no puede seguir siendo tratado como una "zona de sacrificio" y que la única vía efectiva para evitar nuevos accidentes es la adopción urgente de fuentes de energía renovables.
Fuente: Infobae, 25 de junio de 2026.